Una crónica desde dentro de una especialización en ELE

Cuando formarse es un laberinto: por qué estudiar una especialidad en ELE puede ser más difícil de lo que parece

Durante mi tránsito por la especialización en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera, lo que inicialmente prometía ser una experiencia formativa se transformó en un espacio de reflexión ética y emocional. Las fisuras institucionales —deserción, falta de becas, ambigüedad en protocolos— no solo afectaron la calidad de la formación, sino que también activaron preguntas pedagógicas urgentes.

“Las instituciones no fracasan por falta de estructura, sino por olvidar el propósito transformador de la educación” (Freire, 1997).

No pensé que escribir esto sería necesario. Pero después de varias semanas repensando todo lo que implica cursar una especialización en línea, en español como lengua extranjera, decidí compartir mi experiencia por si alguien más se encuentra en este camino.

Comenzamos más de 20 personas. Hoy, apenas quedamos seis. En ni caso es por no tirar más de 2 mil dólares -convertidos a la moneda de mi país: más de 40 mil. Por que el costo es en dólares y nunca te confirman la fecha del cambio.

Y no, no es por falta de ganas. No es por no estudiar. Es por todo lo demás: el sistema.

Desde el primer semestre fue evidente que algo no encajaba. El material y la evaluación hablaba de una serie de instrucciones, pero en la retroalimentación ha sido otra; te penalizan por lo que no adivinaste. En teoría, puedo elegir entre ensayos, proyectos o investigaciones para titularme… pero sin cruzarlos ni articularlos. Como si pensar una propuesta pedagógica no pudiera llevarte a investigar y publicar.

A eso se suman los problemas administrativos: debes pagar en efectivo, solo en ventanilla, solo con un banco. Pides factura y llega con errores. Pides corrección y te la niegan. Todo eso en un posgrado de una universidad pública y autónoma.

Y luego está la falta de apoyo: si quieres poner en práctica tu idea, nadie te ayuda a conseguir espacios. Los que tiene la misma universidad te los niegan o se convierten en solicitudes sin un protocolo claro. Si buscas validación para un artículo, te dicen que no, que eso no entra. El mensaje es claro: sigue el molde. No pienses más allá. No cuestiones.

“La creatividad florece en el margen, donde las reglas pierden su centro” (Robinson, 2006).

Pienso en países como Cuba, que con todo en contra crearon vacunas para salir de la pandemia. Y aquí seguimos discutiendo si se pueden enviar pagos por transferencia.

Esto no es una queja. Es un testimonio. Porque si alguien me hubiera contado todo esto antes de entrar, tal vez habría tomado otra decisión. O tal vez no. Pero al menos lo habría hecho con los ojos abiertos.Tampoco tendrás derecho a un correo institucional.

Y por eso lo comparto. 

Si quieres ingresar a una especialidad mejor pregunta por todos estos puntos. Si buscas en la red y no encuentras respuestas, mejor no lo intentes, en particular por que esta es la otra respuesta que vas a recibir: la especialidad no será tomada en consideración pues no es un grado académico (y no aplica ni para beca ni para apoyo economico de ningún organismo, fue lo que me respondieron cuando entregué mis solicitudes).

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